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jueves, 28 de mayo de 2009

Cambios en diseño de cigarrillo habría aumentado riesgo de cáncer

Resulta más riesgoso fumar cigarrillos en la actualidad que hace algunas décadas, según una nueva investigación que señala que el cambio en el diseño de los cigarrillos, al menos en Estados Unidos, habría aumentado los riesgos de cierto tipo de cáncer de pulmón.

Alrededor de la mitad de los casos de cáncer de pulmón en Estados Unidos se deberían a esos cambios en el diseño, dijo el doctor David Burns, de la Universidad de California en San Diego, durante una reciente reunión de investigadores de los efectos del tabaco.

No es la primera vez que los científicos han determinado que la decisión, en la década de 1960, de reducir el alquitrán en el tabaco de los cigarrillos habría traído consecuencias inesperadas, pero este estudio, aunque preliminar, es uno de los que analiza más en profundidad el fenómeno.

También determinó que el aumento en un tipo de tumor canceroso llamado adenocarcinoma era mayor en Estados Unidos que en Australia, aún cuando en ambos países se cambió por la misma época la producción de cigarrillos "suaves".

"La explicación más plausible es que existió un cambio en los cigarrillos", dijo Burns en una entrevista.

Según el científico, los cigarrillos vendidos en Australia contienen niveles más bajos de nitrosaminas _un carcinógeno_ que en aquellos vendidos en Estados Unidos.

Burns reconoció sin embargo que se trata de evidencia circunstancial, que requiere más investigaciones.

Sin embargo, organizaciones que están contra el hábito de fumar están citando el estudio en momentos en que el Congreso analiza si la Oficina de Alimentos y Medicinas (FDA, por sus siglas en inglés) debe regular el tabaco.

Una nueva legislación daría a la FDA poder para decidir cosas como establecer límites en ciertos productos químicos que se incorporan al tabaco.

El estudio de Burns, presentado durante una reunión de la Sociedad de Investigaciones de la Nicotina y del Tabaco, comparó los hábitos de fumadores de diferentes edades durante cuatro décadas.

Para eso, se intentó determinar cuántos cigarrillos fumaban por día, cuándo comenzaron a fumar, cuándo abandonaron _si es que lo hicieron_ y cómo cambió el riesgo de contraer cáncer.

En tanto el riesgo del cáncer de pulmón tradicional se mantuvo a lo largo de los años, indicó el estudio de Burns, el de adenocarcinoma aumentó.

En la actualidad, constituye entre 65% y 70% de los nuevos casos de cáncer de pulmón en Estados Unidos. Sin embargo, en Australia, descubrió Burns, no supera el 40% de los casos de cáncer de pulmón.

Un factor, dijo Burns, es el contenido del carcinógeno nitrosamina. Los cigarrillos australianos tienen alrededor de 20% de la nitrosamina descubierta en los cigarrillos fabricados en Estados Unidos.

martes, 15 de julio de 2008

Atención mujeres: especialistas recomiendan dejar de fumar al inicio de la menstruación


Cuando se deja el cigarrillo durante la fase folicular del ciclo menstrual (comienzo de la menstruación) se obtienen mejores resultados, informa la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC).

Esta fase se asocia con menores tasas de recaída aún después de 9 semanas de la finalización de la terapia.

Las consecuencias del tabaquismo sobre la salud son conocidas; más aún, algunas de dichas consecuencias son particularmente graves en la población femenina.

Y a pesar de que hasta el momento no se ha investigado en forma sistemática el efecto del ciclo menstrual en el éxito de los tratamientos para dejar de fumar, se ha sostenido que las mujeres que comienzan dichas terapias en la fase lútea (luego de la ovulación, cuando el cuerpo lúteo produce progestorona) o premenstrual parecen mostrar peores resultados con respecto a aquellas que lo hacen en la fase folicular o preovulatoria.

Varios aspectos de la conducta adictiva varían entre hombres y mujeres; el ciclo menstrual, controlado por fluctuaciones hormonales, afecta la conducta femenina y podría ser la causa de dichas diferencias.

En la investigación, sus autores analizaron el papel del ciclo menstrual como factor determinante de recaídas en las mujeres que realizan el tratamiento para dejar de fumar con reemplazo de nicotina.

El estudio incluyó 102 individuos (65 hombres y 37 mujeres). En cada caso, se evaluó la condición de fumador al tercer día del tratamiento y una semana después de su finalización.

Al tercer día, las mujeres en fase folicular en un 25% recayeron en el hábito de fumar; las que se hallaban en la fase lútea, el 52% no recayó y los hombres lo hicieron en un 19 %.

A la novena semana, los mejores resultados fueron alcanzados por las mujeres que iniciaron el tratamiento en fase lútea (71%); para el resto de las mujeres la cifra alcanzó el 68% y los hombres 31%.

Se confirmó lo que se esperaba: la frecuencia de éxito del tratamiento para dejar de fumar en las mujeres en la fase folicular del ciclo menstrual, al comienzo del programa terapéutico, fueron significativamente mayores a las observadas en las mujeres en la fase lútea.

Los mejores resultados observados en las mujeres en fase folicular con respecto a los correspondientes a las mujeres en fase lútea y a los hombres persistieron aún una semana después de la finalización del tratamiento.

La propensión inicial de las mujeres en fase lútea de recaer en el hábito de fumar persiste todavía después de atravesar las siguientes etapas del ciclo menstrual durante el tratamiento.

Con respecto a los mecanismos responsables de la mayor propensión de las mujeres en fase lútea para recaer en el hábito de fumar durante el tratamiento, uno de éstos podría comprender la coexistencia de síntomas premenstruales y de abstinencia, lo cual determina que esta última provoque reacciones negativas de mayor intensidad y, de esta manera, la abstinencia del hábito resulta más dificultosa.

Por otra parte, la frecuencia de recaídas en las mujeres en fase lútea podría deberse a la diferencia en la respuesta a los impulsos con relación a las mujeres en fase folicular.

Los autores consignan que se debería intentar la coincidencia de la interrupción del hábito de fumar con la fase folicular, ya que esta intervención no conlleva riesgos y parece aumentar la probabilidad del éxito terapéutico.